domingo, 28 de noviembre de 2010

Lo que no sabes es que tengo una Antártida entre los labios.
Y que el invierno me suele pillar con las medias y el alma llenas de carreras, y andando sin abrigarme mucho por calles llenas de cosas que no quería beberme ni fumarme, pero a lo mejor sí compartir contigo.

martes, 23 de noviembre de 2010

XXL


Necesito
un ibuprofeno y dos o tres tallas menos de ti.




Hoy me vienes grande.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Crúzate conmigo a cien por hora.


Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel. Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente, claro.
Y sin azúcar. Sin aliento.

(Báilame el agua)

miércoles, 13 de octubre de 2010

No entiendes, el otoño que se está yendo acelerado sin impermeables y sin botas calentitas es mío, el mío, nunca lo voy a recuperar, y nunca habrá otro igual.



las hojas que se caen me están llegando al cuello.

martes, 21 de septiembre de 2010

Voy a contar los días igual que algunos cuentan las flexiones o los abdominales que les quedan hasta el infarto; igual que otros cuentan los minutos que se retrasa el metro que los lleva a coger un tren que están a punto de perder; igual que algunos cuentan cada puñetera caloría que ingieren o cada kilo de más que marca la báscula; igual que otros cuentan el tiempo que queda hasta la siguiente sesión de quimioterapia; igual que se cuenta cada paso en un patíbulo; igual que cuentas el tiempo que queda para terminar un examen absurdo de esos en los que no sabes qué poner, de esos que están suspensos de antemano, de esos que te niegas a entregar.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Vale que yo te diga todas las cosas importantes cuando no puedes oírlas, y vale que ahora tengas el silencio más escandaloso del mundo. Pero aunque ahora parezca mentira, sabes que no hace tanto los dos estábamos flipando, sin atrevernos a soltarnos demasiado, flipando por habernos encontrado el uno al otro entre tanta y tanta mierda, flipando mano con mano, boca con boca, flipando por las mil cosas que habrían tenido que suceder, que encajar, para que los dos estuviéramos flipando igual. Sabes que estábamos flipando tanto que hasta daba vértigo, hasta daban ganas de no creérselo, o ganas de empezar a creer en algo.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Rachas

Supongo que tengo la típica pelea de enamorados con el mundo

Ya se nos pasará.